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lunes, 21 de mayo de 2012

Jugando con ideas 23


Jugando con ideas  23
Tema:  Las ventajas de nacer como bebé
       
        La venida de un nuevo ser a este mundo denso debe cumplir con una serie de requisitos que garanticen que el alma encarnante realice una transición automática hacia una banda de frecuencias menor que se corresponda con lo que llamamos el mundo físico.
        Este pasaje de una frecuencia más alta a otra inferior pone en “stand by” la memoria y recuerdos del alma, tanto con relación al “lugar” donde residía (1) como con respecto a sus vidas pasadas.
        Como todo explorador que llega a un territorio desconocido y hostil debe ser asistido por otros experimentados exploradores que le precedieron en el tiempo y que lo irán asistiendo y guiando hasta que pueda valerse por sus propios medios.
        Esta verdadera red de resguardo está formada, en  primera línea, por una familia con madre, padre, hermanos, tíos y abuelos. A este ámbito de contención, se concatenan el entorno físico y social en el cual el bebé inicia su educación, comenzando por el aprendizaje de los signos fonéticos del idioma y, más tarde, lo signos gráficos que traducen el habla en escritura.
        Lo de llegar a este mundo con la mente en blanco cuando menos se justifica en el aprendizaje del habla en la que el bebé aprende sin preguntas porque aún no percibe dualidades (sería como una mente zen). La etapa de los “por qué” vendrá gradualmente a medida que su ego se va formando y el niño adquiere finalmente plena conciencia de sí mismo (2).
        Así pues, en ese contexto ideal el bebé con su mente en blanco es arropado, alimentado, curado y educado mientras crece física y psicológicamente pasando en el interín por los estadios de niño, adolescente y. por fin, adulto listo y equipado con saberes para actuar en el mundo como un ego autónomo.
        Pero qué pasaría si un alma quisiera saltarse esta etapa de crecimiento físico, intelectual y emocional que es siempre gradual y decidiera “venir al mundo” al estilo de Arnold Schwarzenegger en The Terminator cayendo literalmente de la nada, desnudo, en medio de la calle. Pueden ocurrir varias cosas:
        1°) – Si se cumpliera la ley del olvido (mente en blanco) su cerebro adulto estaría sin escribirse al igual que el de un bebé recién nacido. En el mejor de los casos podría ser considerado como una persona con amnesia total sin el don del habla y carente de símbolos de comunicación. Sería un auténtico zombi dimensional digno de estudios científicos y huésped permanente de alguna institución psiquiátrica.
        2°) – Si mantuviera la memoria de su última encarnación por caso de quinientos o mil años atrás, se encontraría como “sapo de otro pozo” en un mundo que no comprendería e interactuando con ideas de otras épocas y, muy probablemente hablando otro idioma o una forma arcaica de nuestro propio idioma. Para nosotros sería como un auténtico viajero del tiempo.
        3°) – En el mejor de los casos si “nace” con la visión y pleno conocimiento de nuestra historia: aún así tendría el inconveniente de no poder dar cuenta de procedencia geográfica y genealogía aunque la podría inventar para finalmente mimetizarse en la sociedad. Lo que nunca podría hacer es decir la verdad sobre su origen atípico a riesgo de que se lo tome por fantasioso o delirante. Sería un habitante sin lazos previos con nadie, más allá de los que él pudiera ir creando, por ejemplo formando su propia familia. Pero, en el fondo, deberá guardar su gran secreto como si fuera un auténtico extraterrestre.
        Ante todos estos inconvenientes lo mejor es nacer como bebé.

(1)       La transferencia plena del alma al cuerpo físico es gradual según el bebé se va formando en el seno materno.
(2)       Douglas R. Hofstadter en Yo soy un extraño bucle dice que

“…la formación de  la identidad humana no es tan automática  genéticamente  predeterminada. Para
bien o para mal, los humanos venimos al mundo
sólo con pequeños indicios de aquello en lo que se
convertirán nuestros sistemas perceptuales a medi-
da que interaccionemos con ese mundo a lo largo
de décadas… “
Hofstadter  grafica  la formación de un “yo” con un punto del  cual parte una línea en flecha que va describiendo una curva en bucle que termina apun-
tando al propio punto de origen con el significado de
 que por fin el pensador se piensa a si mismo.
...”ese primer y diminuto destello de autorrepresen-
tación fue el germen de la conciencia y el “yo”; pe-
ro constituye aún un gran misterio.”

(3)        Según algunos creen, con el devenir de la humanidad sería posible que, antes de la concepción, los futuros padres podrán contactarse con las almas que quieren rencarnarse para conocer por anticipado el plan de experiencias que cada una ha preparado para vivir en su nuevo reingreso  en el mundo físico;  de ese modo sería posible que los futuros padres puedan evaluar si ellos son los canales mas adecuados para que ese plan se cumplan lo mejor posible.  Recién entonces una de esas almas  podrá convertirse en “su bebé”.

Ricardo
20 de mayo de 2012
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domingo, 1 de abril de 2012


Jugando con ideas  22

Simbolismo del sol en la noción del no-ego

Casi todas las civilizaciones  que fueron surgiendo  en los diferentes espacios geográficos  donde se asentaron  tenían al sol como una deidad dadora de vida entre otras cualidades.  En Sudamérica en la cultura inca  también  tenían  al sol, que en su lengua llamaban Inti, como a su deidad suprema la cual se representaba como una cara de la que surgían 32 rayos 16 rectos y 16 flamígeros. Este símbolo incaico es el que aparece en el centro de algunas de nuestras banderas.
Se suele decir que si uno sabe mirar tanto en la naturaleza como en las creaciones humanas aparecen símbolos  que se prestan a diferentes disquisiciones metafísicas. Así de nuestro Inti podríamos desarrollar también otras significaciones.
 Imaginemos pues que los rayos que salen del sol representan a los egos que además en sus formas rectas y flamígeras podrían ser interpretados como una alusión a la distinción de género. A su vez el punto de contacto de cada rayo con el mundo físico de la 3D sería lo que llamamos ego. El ego en sí no es bueno ni malo; simplemente es una herramienta del espíritu para adentrarse, explorar y adquirir experiencias en este territorio  que es el más denso de todos por su baja frecuencia de vibraciones. Suprimir al ego es negarle  al espíritu toda posibilidad de evolución. De lo que se trata entonces es que el ego no pierda de vista de dónde viene.
Un ego conectado a la Fuente es un ego pacífico, pero cuando éste actúa por si mismo se vuelve egoísta por que cree que los recursos (energías) que necesita para su supervivencia son limitados y necesariamente debe quitárselos a los demás  como si cada ego anduviera solo por el mundo arreglándoselas por su cuenta para sobrevivir; e igual  lógica adoptan cuando actúan como un colectivo, sea un clan una tribu o una nación. Tan es así que por ejemplo en el escudo de un país sudamericano hay una leyenda que dice  “por la razón o por la fuerza”.
Esa es la manera en que actúa un ego  sumergido totalmente en la materia aunque vaya periódicamente a rezarle a su dios para cumplir con una formalidad (por que algo en el fondo le hace ruido); En realidad su meta es la acumulación para la supervivencia de sí mismo y de su grupo de pertenencia.
Ahora, si cada ego se remontara por su respectivo rayo hasta el sol y penetrara en él, se encontraría que no hay un yo superior correlativo que le sea propio sino que se encontraría con un estado de no-ego genérico, es decir, un Yo Superior que es Único y que sólo se diversifica en multitud de ego-herramientas para experimentar el mundo denso.
Mientras yo me piense como ente separado de la Fuente necesariamente estaré en la dualidad y seré dualidad.
El ego consciente de su origen es como una flor que se abre de adentro hacia afuera sabiendo todo el tiempo de dónde viene su savia.
Ricardo
01 de abril de 2012
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domingo, 15 de enero de 2012

Jugando con ideas 21


Jugando con ideas 21

Tema: Algunos apuntes sobre el Apocalipsis

         El vocablo proviene de griego apo (quitar) y kaliptein ( esconder) que sería como quitar lo escondido, “quitar el velo” o, directamente, “revelación”. Esto último, en mi parecer, se asemeja mucho a tener una “intuición” respecto de algo, un conocimiento directo que no es conclusión o culminación de un razonamiento lógico. En este sentido cada uno de nosotros muy a menudo solemos tener intuiciones, revelaciones o “apocalipsis” estrictamente personales.

         El acercamiento a la interpretación del apocalipsis básicamente considera tres líneas teóricas:
                   Histórica. Se le considera como la mera descripción de los sucesos y hechos contemporáneos que se desarrollaron en los tiempos del autor
.
                   Recapitulante. Fundamentalmente se refiere a lo acontecido en relación a los primeros tiempos de la Iglesia.

                   Profética. Esta línea de interpretación ve al libro de Juan como un relato profético sobre el fin de los tiempos que, en la práctica, se ha impuesto abrumadoramente sobre las anteriores teorías.

         Acorde con esta última línea Wikipedia conceptúa el término “apocalipsis” como:

Todo tipo de eventos, ideas o conceptos que al menos, en teoría, pudieren asociarse con la idea de aniquilación del género humano, de la vida en la tierra, común y popularmente llamado …”

En nuestra sociedad globalizada este término se utiliza metafóricamente para señalar desgracias o catástrofes generales o locales de gran magnitud como vulcanismo, incendios, terremotos, maremotos y tsunamis, toda clase de lluvias torrenciales, sequías extremas, vientos huracanados o eventos exógenos como el eventual impacto de aerolitos provenientes del espacio exterior a uno de los cuales se le atribuye la extinción de los dinosaurios, o también la lenta subida del nivel del mar a causa de la elevación de la temperatura global y consecuente derretimiento de las grandes masas de  hielos polares, sin descartar, pendularmente, las llamadas edades del hielo donde las masas polares avanzan  hacia el ecuador.

         Algunos de estos eventos pueden ser repentinos; otros hacen sentir sus efectos en cuestión de horas, días, semanas, meses o años, y por último están aquellos que por su lentitud trascienden generaciones antes que sus efectos sean concienciados, aunque la ciencia los pueda predecir como p.e. el efecto del calentamiento o enfriamiento global a largo plazo.
         Por fuera de estos eventos propios de la naturaleza hay otros que son específicos de las especies que habitan el planeta, entre ellas el hombre, que se producen como resultado de la compleja dinámica e interacción entre ellas y el entorno en que viven tales como pestes, epidemias y pandemias, hambrunas generalmente asociadas a grandes sequías además de guerras de toda índole o las bombas atómica lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki para cuyos habitantes fueron verdaderos apocalipsis en el más estricto sentido de la palabra. Para ellos a pesar de ser un evento geográficamente localizado, fue su “fin del mundo”.


         Ahora, generalizando, si nos remontamos a los tiempos míticos las desapariciones catastróficas de Lemuria y la Atlántida fueron hechos que hubieran entrado dentro del mismo concepto profético. Hay asimismo descripciones de grandes cataclismos en las mitologías nórdica, india, china, maya y otras en las cuales siempre está presente el mito del “diluvio universal”.

        Las sociedades antiguas trataron de racionalizar de algún modo estos eventos catastróficos atribuyéndolos a designios superiores o castigo de los dioses por un supuesto malvado comportamiento que ameritaba recibir la furia divina tras la cual sólo algunos sobrevivirían. Sería lo que nosotros llamaríamos ahora “borrón y cuenta nueva”. Esta idea fue sistematizada a lo largo del tiempo por las distintas religiones con el fin último de manipular a las personas.

        Lo cierto es que catástrofes apocalípticas hubo siempre y parece que seguirán. Para el planeta estos eventos naturales a los que de algún modo se suman los seres humanos con sus actividades anti-ecológicas, son simplemente parte de los ciclos de la naturaleza. Porque una cosa son los acontecimientos cíclicos que son parte del devenir del planeta y otra cosa es la interpretación que hace la humanidad de esos eventos principalmente desde la vertiente de las creencias religiosas.

        La sociedad del viejo paradigma ve a la naturaleza y a las demás especies como meros recursos para su prosperidad desentendiéndose del hecho de que ella también está sujeta a los mismos avatares cíclicos y no por fuera de ella como su dueña. Mientras no se supere esta noción apocalíptica de castigo, el diagnóstico lamentablemente será el de “apocalipsis crónico”.

En el nuevo paradigma el ser humano entenderá y aceptará como necesario y normal su eco-comportamiento que vendrá de la mano de comprenderse a sí mismo como ser espiritual.

Ricardo
15 de enero de 2012
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domingo, 27 de noviembre de 2011

Jugando con ideas 20


                                              Jugando con ideas  20

                                           Tema:  Mente y Conciencia

Una imagen: En una calurosa mañana de octubre la tierra labrada desprende un ténue vapor que se cierne sobre ella como una niebla blanquecina a ras del suelo.

Un pensamiento: La Conciencia es análoga a la tierra que está siempre ahí inmutable, omnipresente, quieta, mientras que al vapor nebinoso que surge de ella lo podemos asimilar a la idea de Mente Universal naciendo de la Conciencia.

Básicamente: La Conciencia es eterna y, en la alternancia cíclica universal que responde al principio de la Intermitencia, sólo tiene dos estados posibles: Inactivo que es cuando hablamos del Vacío, de la Nada, del orden implicado; es la noche de Pralaya o, poéticamente, el Anciano de los Días. su segundo estado es el Activo y entonces estamos hablando del Todo en manifestación u orden explicado. Uno de los símbolos de estos dos estados es el del Yin y el Yang.

En lo operativo: Es como si la Conciencia perenne "exudara" a la Mente Universal a la que podemos considerar como la "materia prima" extremadamente sutil a partir de la cual se construyen todos los universos manifestados, desde un mundo hasta una flor. Y luego de eones de manifestación, al final del ciclo del Manvantara, la Mente Universal junto a todas sus ilusiones creadas, se reabsorbe en la Conciencia eterna. Cuando el Kybalión habla de que todo es mente seguramente lo hace desde  esta perspectiva. 

Una comparación: La comprensión del concepto anterior podría tener su analogía en la informática. Así cuando utilizamos nuestra PC no trabajamos directamente con los programas y archivos del disco duro sino que, para ser operativos, los mismos se cargan en una especie de memoria virtual a la que se le da el nombre de Memoria Ram. A partir de ahí trabajamos y creamos; pero al final de la jornada cuando apagamos la PC, esta memoria volatil desaparece como si nunca hubiera existido al igual que lo hace la Mente Universal al reintegrarse en la Conciencia Pura.

En resumen: La Mente Universal es parte de la manifestación del Todo. De hecho la Mente Universal es la herramiente de la cual se vale la Conciencia Pura para construir todo lo existente, visible o invisible para nosotros. De ahí, entonces, que podamos afirmar que  el Todo es Mente

Pero la Mente Universal tendría una cualidad que  trae desde su origen que es la de dotar a sus creaciones con sutiles lazos energéticos que las conectan con el fundamente último: la Conciencia estable de las que proceden vía su derivada la Mente Universal.

Por eso las inteligencias que pueblan todos los estratos de la manifestación tienen, en algún grado, la habilidad y la facultad de manipular esa materia mental como verdaderos co-creadores, habilidad que es proporcional a su evolución espiritual. A estos seres bien se les podría llamar "artesanos de la mente" ya que con esa materia prima dan forma a todos sus sueños.

Ricardo 
Dodecaedro Atlante
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martes, 11 de octubre de 2011

Jugando con ideas 19


Jugando con ideas  19

Tema: El verano maduro


         El verano maduro es aquella parte del verano que se corresponde con la recolección final de los frutos de la tierra representada simbólicamente por el Cuerno de la Abundancia.

         El verano maduro, que los antiguos chinos llamaron “la quinta estación”, se podría fijar, groso modo como el tiempo que va desde mediados de febrero hasta el fin del verano para nuestro hemisferio sur coincidente con las fiestas de la vendimia.

         Para los que hemos tenido la suerte de vivir largos años en contacto con la naturaleza disfrutando de los sucesivos cambios estacionales, es precisamente en esta época cuando nuestro sentidos perciben un cambio, como si una extraña pero grata calma se aposentara en todo lo que nos rodea.

         La naturaleza parece haber alcanzado su máximo desarrollo. Las energías han entregado toda la información formativa que traían y se detienen como diciendo “misión cumplida”. Esta momentánea inmovilidad es lo que percibimos como un gozo del corazón.

         Y poco a poco, sin darnos cuenta aún, las energías exhaustas comienzan su retorno espiralado hacia el centro  respondiendo a la omnipresente fuerza centrípeta que ahora reina en aquel vértice cero.

         Si bien ya están vacías de programación, las energías llevan de vuelta información de resultados para realimentar el siguiente proceso de la vida que se manifestará en la próxima primavera.

Una vez en el centro las energías se resuelven finalmente en sus elementos abstractos esenciales incluido el espacio-tiempo asociado. Es la hora del sueño invernal. La naturaleza se ha sumido en “su” Nada.

         Y en esa Nada la conciencia de la naturaleza sueña un nuevo comienzo; y en ese sueño las esencias más abstractas se van recombinando en crecientes y complejas urdimbres que dan lugar a nuevos arquetipos cromáticos y geométricos. Por último tiempo y espacio vuelven a anudarse dando así el sustento-marco para un nuevo ciclo de vida. A su vez la fuerza centrípeta cede su lugar a la centrífuga expansiva.

         Mágicamente la Nada vuelve a ser Todo y las nuevas energías juveniles cargadas de información formativa, eclosionan a modo de un “big  bang”, en una nueva primavera.

         Haciendo un parangón con el mundo del arte podríamos decir que el punto más profundo del invierno, en función de lo que ocurre en su interior, se puede considerar como lo abstracto, en tanto que el verano maduro sería el estadio barroco de la naturaleza donde todas las formas llegan a su máximo desarrollo y esplendor.


Ricardo
Dodecaedro Atlante
10 de octubre de 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Jugando con ideas 18


Jugando con ideas  18

Tema: ¿De qué “materia” están hechos los distintos niveles dimensionales?

La materia física no es ilusoria per sé; ni ilusoria ni no ilusoria sino que es la percepción de lo que tiene que ser en este territorio de exploración más denso que es el universo físico tridimensional.

Lo importante: todas las percepciones dimensionales son “reales”. Si camino, el suelo que me sustenta es lo real; si nado, el agua en que floto es lo real y si vuelo, el aire es lo real. Simplemente hay realidades más densas por su baja vibración y realidades más sutiles de más alta vibración, pero todas, cada una en su nivel o plano es totalmente real y en absoluto ilusoria ya que constituyen otros tantos mundos o territorios de exploración escalonados para la evolución del alma.

Se habla de la materia como algo ilusorio dejando traslucir un juicio de valor ético y moral peyorativo. Pensar así es atribuirle al Todo un fallo de “ingeniería” en el proyecto de manifestación del universo. Porque en definitiva todos los planos de manifestación a partir del Todo son puras creaciones mentales y, por ende, tan ilusorias como la vilipendiada tridimensionalidad siendo que cada dimensión cumple un rol en la evolución del Espíritu desde la mas densa a la mas sutil.

Nuestro mundo, como creación mental en esencia es “nada” pero  operativamente la percibimos como sólida con nuestros sentidos. En este nivel básico tridimensional sólo significa que nos movemos en un ámbito de tres dimensiones y, en este sentido, es posible afirmar que pueden existir muchos mundos tridimensionales pero de diferentes densidades estructurales que al estar manifestados, de hecho participan de las coordenadas del najt (vocablo maya que expresa nuestro concepto de espacio-tiempo) adaptadas a cada una de esas dimensiones.

De todo lo dicho podríamos inferir el siguiente principio: Todo nivel de manifestación dimensional responde a un valor najt específico.

Por otra parte la cantidad de mundos, dimensiones o planos es, a mi juicio, irrelevante y no necesita de largas, sesudas y eruditas discusiones que se encuentran en la literatura esotérica. De hecho, como todos los mundos son mentales, bien pueden estarse creando planos nuevos a cada momento o desapareciendo otros.

Lo importante a destacar es que cada mundo tiene una estructura coherente que fluctúa entre niveles de octavas con rangos de vibraciones que le son propias y que lo distingue del inmediato “inferior” y “superior”.
En un libro escrito entre 1971 y 1976 por el ingeniero J.R.A. Lobaczewski junto a otros autores y bajo la inspiración de entidades espirituales, y cuyo título es “Prolegómenos de la Ciencia Cósmica”, se avanza en la idea de que la misma configuración atómica que opera en nuestra tridimensionalidad puede sutilizarse proporcionalmente conforme se pasa a sucesivos mundos “superiores”.

Para dicho autor todo parte del componente último (o el primero según se mire) al que llama alfega (“un principio y un fin”).

Pues bien, esta unidad es la que determina la densidad del átomo en cada dimensión. El “truco” está en que en cada mundo la cantidad de alfegas disminuye  en una proporción específica con lo que el átomo final, con menos alfegas, tiene menor masa y, por ende, es mas liviano y el mundo resultante es “mas etéreo” que el anterior y así sucesivamente.

Esos mundos cada vez más sutiles resultan en sí mismos, perfectamente estructurados y “sólidos” para admitir cuerpos moleculares de su nivel aptos para sostener almas en evolución, ya que parecería lógico pensar que las almas no andarían flotando a la deriva por las distintas dimensiones, sino que asumirían una envoltura molecular (cuerpo “sólido”) acorde a su nivel vibratorio de evolución.

La diferencia con su anterior vida en la 3D es que continuarían con cuerpos adultos. La 3D podría ser la única dimensión donde todos los seres, del reino que sea, comienzan su evolución en un cuerpo molecular naciente.  Así la 3D sería el reiterativo punto de partida cada vez que un alma, esté en la dimensión que esté, decide sumar un nuevo ciclo de  experiencias a partir del mundo más denso.

Estos mundos responden por otra parte a la ley hermética que dice “como es arriba es abajo”. Lo que varía en ellos, con respecto al nuestro, pueden ser aspectos tales como la velocidad de la luz, la atracción gravitacional, la percepción de tiempos y espacios diferentes, la potenciación de la imaginación, la capacidad de co-creción y muchas facetas mas  que hacen a nuestra evolución futura y a la del Universo del que somos parte.
Ricardo
Dodecaedro Atlante
11 de setiembre de 2011

domingo, 10 de julio de 2011

Jugando con ideas 17

Jugando con ideas 17

Tema: El regreso a la Base

Estas breves anotaciones son una suerte de adenda a JCI 16 y tienen la finalidad de precisar algunas ideas que creo complementan un poco más el tema anterior sobre el ego.

Primero, ¿qué quiero significar con la palabra “base”? Fundamentalmente doy ese nombre al ámbito o mundo donde viven las almas desacopladas de sus antiguos cuerpos densos.

Y desde una óptica humana y terrenal podríamos preguntarnos ¿qué hacen las almas en su mundo, cuál es su actividad “diaria” si la tienen, o acaso flotan a la deriva totalmente pasivas?

En lo personal visualizo a la Base como un mundo o "laboratorio" de metabolización, de asimilación de experiencias acumuladas en la tridimensionalidad donde las almas estuvieron ancladas viviendo en cuerpos moleculares.

Considero a la reencarnación como la llegada de un explorador a un territorio más denso como es la tierra en su versión 3D con el fin de investigar un espacio y tiempo histórico y experimentar en él distintas esferas de conciencia en una familia, país, etnía y como ser humano en busca de su evolución espiritual.

Es en este territorio donde el alma acumula datos, información y experiencias a través de los sentidos físicos del cuerpo denso e interactua en función de ellos.

Finalizada la recolección el explorador, más temprano o más tarde, regresa por enésima vez a la Base con su mochila repleta de experiencias. Y es aquí, en esta suerte de "laboratorio", donde procede a estudiar, analizar, discutir con otras almas y sacar conclusiones de sus experiencias todo lo cual le sirve para internalizarlas (metabolizarlas) y, con base en ellas en última instancia, evolucionar acortando distancias, o no, con su Yo Superior o Cuerpo Causal.

Lo que ya no podrá hacer el alma en la Base es tomar nuevos datos o experimentar el mundo denso. Es en este punto donde comienza a anhelar nuevas experiencias que le ayuden en su evolución espiritual y para lograrlo  sabe que debe experimentar in situ la 3D. Y es entonces cuando el alma toma la decisión de organizar una nueva expedición a los territorios densos.

Y es así, que, como astronauta, se calza su nuevo "traje" de cinco envolturas y aparece entre nosotros como un nuevo bebé. El viaje ida y vuelta utiliza un mismo medio de transporte que sólo se distingue por su rango de densidad entre los extremos. A la Tierra llega a través de un canal físico y a la Base vuelve por medio del mismo canal pero en su versión etérica conocido popularmente como "el túnel con una luz al final".

Vemos, en este último aspecto, que los viajes del alma responden al mismo esquema general al que están sujetos los universos en su evolución.

Ricardo
Dodecaedro Atlante